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Hiragana y katakana: origen e historia de los silabarios japoneses

2026-07-14 Japonés
Origen del hiragana y katakana como silabarios japoneses derivados de los kanji

El hiragana y el katakana son dos de los tres sistemas de escritura del japonés, junto con los kanji. Aunque hoy se estudian desde las primeras lecciones de japonés, ambos nacieron hace más de mil años a partir de los caracteres chinos. Su origen está ligado a la necesidad de adaptar la escritura china a la lengua japonesa.

¿Qué son el hiragana y el katakana?

El hiragana y el katakana son dos silabarios japoneses: cada carácter representa un sonido. Junto con los kanji, forman la base del sistema de escritura japonés.

En este artículo nos centraremos en su origen histórico. Si quieres entender primero qué diferencias hay entre hiragana, katakana y kanji, puedes leer nuestra guía sobre los sistemas de escritura del japonés.

El origen del katakana

A comienzos del período Heian, durante la primera mitad del siglo IX, los monjes budistas y los eruditos japoneses estudiaban una gran cantidad de textos escritos en chino clásico, muchos de ellos vinculados al budismo y al conocimiento académico llegado desde China.

El problema era que el chino clásico y el japonés tenían estructuras gramaticales muy diferentes. Para poder leer esos textos siguiendo el orden natural del japonés, era necesario añadir pequeñas anotaciones entre las líneas: indicaciones de lectura, partículas, terminaciones gramaticales o marcas que ayudaban a interpretar el texto correctamente.

Pero el espacio era muy limitado. No resultaba práctico escribir caracteres chinos completos en los estrechos márgenes de los manuscritos. Por eso empezó a utilizarse solo una parte de determinados kanji como forma abreviada de anotación.

Así nació el prototipo del katakana actual. De hecho, la palabra katakana significa “kana fragmentario”, porque muchos de sus caracteres proceden de fragmentos de kanji más complejos. Por su origen funcional, sus formas son más simples, rectas y angulosas: estaban pensadas para escribirse con rapidez y claridad como apoyo a la lectura.

El origen del hiragana

El hiragana surgió un poco más tarde, también durante el período Heian, en un contexto muy diferente: el de la vida cultural y literaria de la corte imperial.

En aquella época, la escritura oficial seguía siendo el chino clásico escrito con kanji, una forma de escritura rígida y prestigiosa, utilizada sobre todo por los hombres en contextos administrativos, religiosos y académicos. Sin embargo, esta escritura no siempre permitía expresar con naturalidad la gramática japonesa ni los matices emocionales propios de la poesía y la literatura.

A partir del manyōgana, un sistema que utilizaba kanji por su valor fonético y no por su significado, comenzó a desarrollarse una escritura cada vez más cursiva, fluida y redondeada. Por ejemplo, el carácter 「安」 acabó dando lugar a 「あ」, que representa el sonido a, y 「宇」 evolucionó hacia 「う」, que representa el sonido u.

Esta nueva forma de escritura se asoció especialmente con los espacios privados de la corte y con la literatura escrita por mujeres aristócratas. Por eso el hiragana llegó a conocerse también como onnade, “mano de mujer”, en contraste con la escritura oficial en kanji, otokode, “mano de hombre”.

Hacia el año 900, el hiragana ya se había desarrollado como un sistema capaz de representar de forma directa los sonidos del japonés. Un ejemplo muy importante aparece en el prólogo en kana del Kokin Wakashū, la primera gran antología imperial de poesía japonesa, compilada alrededor del año 905.

¿Por qué es importante aprender hiragana y katakana?

Aprender hiragana y katakana es uno de los primeros pasos para estudiar japonés. Antes de avanzar hacia los kanji, es fundamental dominar estos dos silabarios, ya que aparecen en prácticamente cualquier texto japonés: libros, señales, menús, manga, aplicaciones, subtítulos o páginas web.

Conocer su historia también ayuda a entender mejor la lengua japonesa. El hiragana y el katakana no son simples alfabetos: son el resultado de siglos de adaptación cultural, contacto con China y evolución propia de Japón.

En Khanji School aprender japonés empieza por comprender cómo funciona su escritura. Porque detrás de cada carácter no solo hay un sonido, sino también una parte de la historia de Japón.